sábado, enero 12, 2019

LLEGA VOX, LLEGAN LOS BÁRBAROS

(con mis respetos a Kavafis)
¿Qué hace tanta gente pegada a la televisión, a la radio, a las redes sociales?, ¿qué esperan? Noticias de los bárbaros.

¿Por qué esta inacción en el Gobierno y esta extraña excitación? Porque hay rumores de que hoy llegarán los bárbaros.

¿Qué van a hacer los políticos para mejorar el empleo, los trenes en Extremadura, los problemas en Cataluña? Ya legislarán cuando lleguen los bárbaros.

¿Por qué Pablo Iglesias levanta su bandera con entusiasmo y pide a los estudiantes, a los homosexuales, a los colectivos trans y a los trabajadores que salgan a la calle? Porque es casi seguro que hoy llegarán los bárbaros.

¿Por qué llora Irene Montero?, ¿por qué llama heroica y dramáticamente a la movilización de las mujeres? Porque los bárbaros ya están a las puertas.

¿Por qué Pedro Sánchez afirma, con solemnidad de gran estadista, que va a aplicar el artículo 155 en Andalucía? Porque está en boca de todos que los bárbaros están en Sevilla.

¿Por qué Albert Rivera dice con inusitada entereza que no cambiará ni una coma del pacto con el PP? Porque ante la inevitable llegada de los bárbaros, quiere dejar claro que él no tiene nada que ver con los bárbaros.

¿Por qué están tan ofuscados y elocuentes los ilustres tertulianos que salen en la radio y en la televisión? Por los bárbaros.

Los bárbaros son verdaderamente terribles: violarán a nuestras mujeres e hijas, arrojarán al mar a todos los extranjeros, torturarán a los animales, destrozarán la naturaleza. Todos sabemos cómo son: saludan con la mano abierta y el brazo extendido, no les gustan las coletas ni las barbas; pero les encanta el bigote de mosca. Se adornan con una esvástica y tienen un aire marcial que es el preludio de su indisimulada crueldad.

¿Pero, por qué ahora este desconcierto?, ¿por qué calles y plazas se vacían y todos vuelven a casa compungidos? ¡Ay!, porque se hizo de noche y los bárbaros no llegaron. Algunos han venido de Andalucía y cuentan que no había allí bárbaros. Que los tenidos como tales, no lo eran.

Es recurrente, cada cierto tiempo vemos bárbaros en el horizonte. Siempre hay bárbaros en el horizonte. Muchos que ahora temen a los bárbaros fueron antes "los bárbaros", pero la profecía no acaba de cumplirse.

Pedro Sánchez ya no podrá salvar la democracia, Pablo Iglesias perderá su aureola revolucionaria, las lágrimas de Irene Montero dejarán de tener sentido, Albert Rivera volverá a ser un hombre normal, las movilizaciones previstas de aguerridas feministas y de colectivos gais serán mero carnaval y todo heroísmo quedará fatalmente diluido en la gris cotidianidad.

¿Qué será ahora de nosotros?, se preguntan decepcionados los civilizados. Y como todos son personas de fe, la única respuesta que a duras penas logran articular es "seguir esperando a los bárbaros" 
Coda:

La psique humana es compleja. A menudo anhelamos secretamente lo que tememos. A este respecto la advertencia de Oscar Wilde se torna especialmente necesaria: Hay algo peor que no conseguir lo que deseamos, conseguirlo.

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