
Las ventajas de las abstracciones, alejadas siempre de referentes reconocibles, es que podemos llenarlas de lo que convenga según el caso. En nombre de la Nación, Hitler extermina a los judíos; por el bien de la Humanidad, Stalin condena a los intelectuales a vivir en campos de concentración; invocando el Estado Justo, Platón expulsa a los artistas. Tolerancia, Progresismo, Conservadurismo, Izquierda, Derecha, Nación, Humanidad..., nada o poco denotan, y sugieren y connotan demasiado. Por pretender valer para todo, para nada valen al fin. Como aquellos elixires que vendían los charlatanes de feria que decían calmar el dolor de muelas y mejorar la vista, y que nada sanaban en realidad. Tal vez lo más acertado sería entonces prescindir del diccionario. Acercarnos a las palabras como el psiquiatra al síntoma. Palabras vacías. Una y otra vez invocadas, como partes visibles del inmenso iceberg del delirio. Para Franco era marxista o judeo-masónico todo lo que no era afín a su ideología. Me pregunto qué tipo de delirio esconden hoy en Euskadi expresiones como izquierda abertzale o Nación Vasca, una y mil veces invocadas. Lanzadas a la multitud como monedas falsas.
Quizá fuese conveniente acercarnos a los términos a la manera del segundo Wittgenstein, y observar, expectantes, los comportamientos de quienes los pronuncian y los escuchan. ¿Qué diría usted si el portero de su casa le comenta que Juan, el del quinto, es muy conservador, el del segundo, progresista, Pedro y Antonio de izquierdas y Laura, la del octavo, de derechas? Probablemente, expresiones vagas: ya me parecía a mí, no lo puedo creer... ¿Qué imágenes se activarían en su mente? Quizá cosas tan peregrinas como si tiene barba o bigote, si es simpático o introvertido, si usa corbata o jersey de lana (en los años cuarenta un fabricante de ropa puso de moda un curioso eslogan: el hombre de derechas usa sombrero). ¿Qué sentiría? Quizá la rabia contenida que le producía en su infancia aquella historia mil veces narrada por la abuela, en la cual se describía con pelos y señales cómo aquel hombre de derechas que todo el mundo conocía en el pueblo delató al abuelo en la guerra. Y finalmente, ¿qué pensaría? Quizá que Juan o Antonio votan a un determinado partido político. Vaguedad de vaguedades. Como cuando decimos que la inteligencia es lo que miden los test de inteligencia. Vaya hallazgo. Si Juan es de izquierdas porque vota a un partido que muchos consideran de izquierdas, ¿por qué ese partido es considerado de izquierdas?
Me tomo la libertad de exponer a continuación una entrada que mi amigo Javier escribió en este blog y que, por su claridad y brillantez, merece ser leída por el mayor número de personas posible. ¡Javier, un saludo afectuoso!
Si tuviese que destacar algo del gobierno socialista de Zapatero, destacaría su uso creador y arbitrario del lenguaje.
Uso arbitrario de indudables tintes totalitarios y que nos trae recuerdos de realidades históricas en las que el lenguaje era un instrumento no para la comunicación, (lo que requiere significados estables y comunes) sino un instrumento para manejar a la opinión pública y evitar ser juzgado por ésta, pues los actos de gobierno no son lo que la gente cree que son, sino lo que el propio gobierno determina que son. Ya no hay que explicar conductas criticables, pues éstas ni siquiera se han producido.Así se puede estar en guerra en Afganistán, claramente una guerra más tradicional que la de Irak, pero ellos deciden que eso no es guerra sino trabajar por la paz. La guerra terrible es la que otros han hecho. Y además, injusta. Y si se discute que ese otro gobierno no estuvo en ninguna guerra, resulta que una foto de cuatro líderes políticos sustituye al mismo conflicto bélico.
Si se sacan a colación guerras anteriores, la 1ª guerra de Irak por ejemplo, resulta que éstas tampoco lo fueron, pues contaban con resoluciones de la ONU, (que abusivamente se consideran distintas a las que tuvo la 2º guerra) con lo que aquello fue otra lucha por la paz.
Para el gobierno del PSOE y sus medios, la negociación con ETA es la lucha contra ETA. El ceder a ETA es acabar con ETA, el ser débiles ante ETA, demuestra la fuerza del gobierno y en esta alteración de significados, la excarcelación de De Juana es lo que más daño puede hacer a ETA. Una vez tergiversado el significado de las palabras, fácil es sacar el resto de las conclusiones. Si el partido popular se opone a la negociación, y cesiones a ETA, es porque no quieren acabar con ella, no luchan contra ella, por lo que son su mejores aliados y en definitiva igual que ellos. Así asistimos con sorpresa a la equiparación de ETA y el PP no solo por líderes políticos sino por numerosos profesionales de medios afines al PSOE.
Fue Orwell el que en su “1984” ya nos contaba aquello de que:La guerra es paz.
La libertad es la esclavitud.
La ignorancia es la fuerza.
Así era la neolengua de Oceanía, en la que se transformaba el léxico y el pensamiento, pues lo que no estaba en la lengua no podía ser pensado.Creo oportuno recordar también algunos de los ministerios de ese país, y como pueden recordar situaciones que hemos vivido recientemente o que estamos viviendo:
Había un Ministerio del Amor que se ocupaba de los castigos y la tortura a su antojo, pues en Oceanía no había leyes escritas para no caer en contradicciones. El Ministerio de la Paz se encargaba de asuntos relacionados con la guerra (no sé como Zapatero, no ha dado ese nombre al de Defensa) y el Ministerio de la Abundancia, se encargaba de conseguir que la gente viviera siempre al borde de la subsistencia. El Ministerio de la Verdad, se dedicaba a reescribir la historia.
A Orwell no se le ocurrió lo de la “Ley de la memoria histórica”.
Impedir que el lenguaje sea transformado por el poder, defender su autonomía, creo que es también luchar por la libertad y por la autonomía de los individuos.
Javier