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domingo, enero 23, 2022

LA OTRA CAVERNA DE PLATÓN

sábado, abril 03, 2021

LA FILOSOFÍA POLÍTICA DE THOMAS HOBBES



Introducción

Thomas Hobbes es el primer filósofo moderno que elabora una teoría contractualista. La visión antropológica que se desprende de sus escritos no es muy halagüeña. la imagen de los seres humanos que destila su obra es la de unas criaturas egoístas, desconfiadas y pendencieras. Lo que le llevó a pensar que la gobernabilidad de los hombres era prácticamente imposible sin un gran poder capaz de atemorizarlos a todos.

Es posible que el genio de Hobbes fuese naturalmente misántropo. Pero la época que le tocó vivir no le dio muchas posibilidades de modificar su ánimo. Nació en Inglaterra en 1588 de forma prematura a causa del terror de su madre al constatar que la armada española se acercaba a las costas británicas. A propósito de aquel acontecimiento el propio Hobbes dirá: «El miedo y yo nacimos gemelos». Frase que es toda una presentación. Después de tan accidentado nacimiento la cosa no fue mucho mejor. A la vez que el continente europeo se desangraba en cruentas guerras de religión, Hobbes vivió en su propio país dos guerras civiles, la decapitación del rey Carlos I, la dictadura de Cromwell y la restauración de la dinastía de los Estuardo. Hubo entonces uno poco de paz y tranquilidad en Inglaterra. Para mantener esa paz anhelada tan escasa en la época, Hobbes defendió de facto durante sus últimos días la monarquía de Carlos II, rey católico con pretensiones de monarca absoluto; aunque la legitimación que el filósofo propondrá no será religiosa, sino pretendidamente racional.

Hobbes murió en 1679 sin llegar a conocer la monarquía constitucional a la que daría lugar la Revolución Gloriosa de 1688.


Estado de naturaleza

Para Hobbes los hombres en estado de naturaleza están dominados por sus pasiones: el instinto de conservación y la búsqueda de su propio bien. Todos compiten por las mismas cosas, desconfían de los otros y buscan reconocimiento y gloria. Dado que tienen también libertad natural para conseguir sus fines aun a costa del bien de los otros, la situación desemboca pronto en una guerra de todos contra todos. La situación de guerra no es siempre explícita. La desconfianza mutua y la disposición a la lucha es ya una situación de guerra. Y aunque no haya violencia física durante algún tiempo no quiere decir que haya paz, sino tregua:



«durante el tiempo en que los hombres viven sin un poder común que los atemorice a todos, se hallan en la condición o estado que se denomina guerra; una guerra tal que es la de todos contra todos. Porque la guerra no consiste solamente en batallar, en el acto de luchar, sino que se da durante el lapso en que la voluntad de luchar se manifiesta de modo suficiente.»

Leviatán


De modo que este es nuestro comportamiento natural: el hombre es un lobo para el hombre. Cuando la violencia se hace patente, podría ocurrir que los más fuertes ganaran esta guerra y al menos se produjese una cierta estabilidad. Pero según Hobbes esto es prácticamente imposible. Cierto que hay hombres más fuertes que otros, pero nuestras capacidades pueden ser potencialmente equivalentes en una situación de conflicto continuado. Aunque algunos sean más fuertes, otros son más hábiles o más inteligentes, y en cualquier caso todos tenemos que dormir en algún momento y estar en una situación de máxima vulnerabilidad. Siendo así, la guerra entre todos no satisface a nadie y la victoria definitiva de unos sobre otros no se produce nunca. En tal escenario predomina el miedo y la vida de los hombres es corta y miserable: los hombres son enemigos entre sí y cada uno depende de su fuerza y de su ingenio para sobrevivir:


«En una situación semejante no existe oportunidad para la industria, ya que su fruto es incierto; por consiguiente no hay cultivo de la tierra, ni navegación, ni uso de artículos que pueden ser importados por mar, ni construcciones confortables, ni instrumentos para mover y remover las cosas que requieren mucha fuerza, ni conocimiento de la faz de la tierra, ni cómputo del tiempo, ni artes, ni letras, ni sociedad; y lo que es peor de todo, existe continuo temor y peligro de muerte violenta; y la vida del hombre es solitaria, pobre, tosca, embrutecida y breve.».

Leviatán


Hobbes no considera que el hombre en estado de naturaleza sea malvado. El lobo que degüella un ternero tampoco lo es. En estado de naturaleza no existe el bien o el mal moral, ni en lobos ni en humanos, pues todos tienen la libertad natural de satisfacer sus instintos naturales. La valoración moral o la justicia solo podrá aparecer en un estado civil donde existan leyes de obligado cumplimiento.



Pacto social

Dado que los hombres tienen también conocimiento y razón procuran un pacto o contrato entre ellos para acabar con esta penosa e insociable situación natural. Las abejas o las hormigas son sociales por naturaleza, como dijo Aristóteles; pero, según Hobbes, los seres humanos tenemos que alcanzar el grado de sociedad de modo artificial, a través de un peculiar rodeo. En este pacto todos los hombres renuncian a su derecho natural, es decir, a ejercer su natural libertad para alcanzar sus fines egoístas sometiendo o dañando a otros si fuese necesario. Pero tal norma básica no sería practicable si no hubiese un poder incuestionable y coactivo que les obligase a todos. De modo que acuerdan entre todos dar este poder a un solo hombre o a un grupo para mantener el orden y procurar la paz. Tal hombre o asamblea de hombres es el soberano y tendrá un poder absoluto, indivisible e irrepresentable: se constituye así la sociedad civil y el Estado.

El soberano posee un poder absoluto y no está sometido a ley alguna y es totalmente libre, pues permanece en estado de naturaleza. El contrato se ha hecho entre los hombres, pero no se ha hecho con el soberano. A partir de este momento los hombres serán súbditos del soberano. La única incuestionable exigencia de la sociedad al soberano es procurar la paz. Los súbditos no tienen derecho de resistencia o rebelión ni siquiera ante un jefe cruel o pendenciero, pero si el pueblo se rebela y establece otro soberano, este último habrá de ser igualmente respetado para que el pacto primigenio, y sus incuestionables beneficios, siga vigente.

El sujeto temible al que todos deberían obediencia se llamaba Estado. En su obra fundamental Leviatán, publicada en 1651, lo comparaba con el terrible monstruo marino que aparece en la Biblia.


viernes, marzo 18, 2016

ÉTICA DE EPICURO (2ª PARTE)


Para ver la primera parte del video cliquea en el enlace.

Epicuro fue un filósofo griego que vivió entre los siglos IV y III a.C. A los 35 años se estableció en Atenas, donde fundó su propia escuela de filosofía conocida con el nombre de El Jardín, famoso no sólo por la enseñanza de la filosofía, sino también por el cultivo de la amistad y por la participación, no sólo de hombres (como era normal en otras escuelas de filosofía en Grecia) sino también de mujeres. Epicuro tenía una visión hedonista de la vida. La palabra “hedonista” procede del vocablo griego hedoné, que significa placer. Y, efectivamente, para Epicuro la felicidad se reducía al placer y a la ausencia de dolor. Y es que, según Epicuro, todos los seres humanos buscan mediante sus acciones lo mismo: evitar el dolor y alcanzar el placer. La prueba de que algo es bueno es que produzca placer, y la prueba de que algo es malo es que produzca dolor. Sin embargo, Epicuro reconocía que esto no era tan sencillo, pues hay cosas o acciones, como por ejemplo una borrachera, que pueden producir un placer inmediato, pero luego la resaca pueden producir un dolor mayor. Igualmente hay cosas, como por ejemplo preparar un examen de matemáticas un domingo por la tarde, que pueden suponer dolor o sacrificio, pero que son necesarias para alcanzar un placer o un bienestar mayor y más duradero (la satisfacción de aprobar, por ejemplo, o la posibilidad de estudiar la carrera que deseo). En estos casos, ¿qué es lo que debemos elegir? Epicuro lo tenía bastante claro: hay que elegir siempre aquellas acciones que nos reporten un placer mayor y más duradero y que nos eviten la mayor cantidad posible de dolor. El secreto de la felicidad está entonces en el sabio cálculo de las consecuencias que se siguen de nuestras acciones, de cara a evitar la mayor cantidad posible de dolor y alcanzar el placer más duradero. Hay que insistir en que, para Epicuro, tan importante para la felicidad era alcanzar el placer como evitar el dolor. De ahí que, según él, ni banquetes ni juergas constantes dan la felicidad, si no van acompañados de la prudencia que no es otra cosa que el sabio cálculo de las consecuencias que se siguen de cada acción.

lunes, diciembre 07, 2015

LA ÉTICA DE KANT 2/2 (Video-Postulados de la razón)





Si no has visto la primera parte, cliquea aquí
LOS POSTULADOS DE LA RAZÓN PRÁCTICA 
1. ¿Qué es un postulado? 
En matemáticas o en física se suelen admitir proposiciones sin comprobar su verdad. Esto es; se postulan y constituyen postulados. La razón de estos postulados es que si consideramos que son verdad, aunque no tengamos una certeza absoluta sobre ellos, todas las demás proposiciones de la teoría o el teorema en cuestión encajan en un todo unitario, y la explicación adquiere un cierto sentido y verosimilitud. Por ejemplo, en geometría es famoso el postulado de las paralelas: “Dos rectas que tienen todos sus puntos respectivos a la misma distancia no se cortarán jamás, o se cortarán en el infinito, al ser prolongadas indefinidamente”. En física relativista existe otro postulado famoso: “La velocidad de la luz es constante independientemente de la fuente de emisión”. En rigor no se ha comprobado que las rectas paralelas no se corten nunca. Tampoco Einstein hizo experimentos para demostrar la constancia de la velocidad de la luz. ¿Por qué se admiten entonces? Si consideramos verdaderas estas proposiciones la geometría y la física adquieren más sentido y verosimilitud. Digamos que todo se hace más comprensible, lógico y armonioso. La admisión de un postulado no es un acto de fe pura, pero tampoco es una certeza científica al uso. Podríamos considerarlo como algo intermedio, una cierta fe racional. Kant, desde las exigencias de la razón práctica, propone tres postulados que se deben admitir: la libertad humana, la inmortalidad del alma y la existencia de Dios. 

2.Postulado de la libertad humana. 
Si un ser no es libre no puede ser moral.El hombre, en algún sentido, no es moral ni por tanto libre. Si nos tiramos por la ventana nuestro cuerpo está determinado, como los minerales, por las leyes de la física. Una vez en el aire no somos libres de caer o no caer. Desde que nacemos desarrollamos, crecemos, mudamos los dientes, etc. Estos procesos son “vegetativos” y se realizan como el crecimiento y desarrollo de una planta, sin nuestro permiso. También el hombre posee, como los animales, instinto. Cuando tenemos sueño, dormimos. Cuando tenemos hambre, comemos. En algún sentido estamos, como los animales, condicionados por nuestro instinto. No obstante, esto no es del todo cierto. La moralidad en el hombre, como hemos visto, es un hecho incuestionable. El hombre hace cosas buenas o malas, puede trascender el instinto y no comer aunque tenga hambre, por ejemplo en una huelga de hambre. Esto nos diferencia de los demás seres naturales. Por lo tanto si no queremos caer en el absurdo, en el sinsentido, debemos suponer que el hombre es libre. No tenemos una prueba absoluta de la libertad humana. Aun trascendiendo el instinto, nuestra acción podría estar determinada por otros factores desconocidos por nosotros o por un dios bromista que nos utilizase como piezas de ajedrez. Pero como estamos persuadidos de que el hombre es moral debemos admitir, postular, que es también libre. Si no fuese así ni las cárceles que castigan ni los premios literarios o científicos que reconocen una acción meritoria, tendrían sentido ¿Cabe premiar o castigar a alguien que no elige ni es responsable de lo que hace? La deducción de Kant es de este talante: como el hombre es moral debe de ser libre. La libertad humana es una exigencia de la razón práctica, aunque no haya certeza absoluta sobre ella. En algún sentido, dice Kant, somos fenómenos en el espacio y el tiempo y en este sentido corporal, vegetal y animal, somos seres determinados y no libres; pero en otro sentido podemos ser considerados como noúmenos pues poseemos una voluntad íntima independientemente del espacio y el tiempo y no sometida a leyes científicas. Somos en este sentido seres libres. 

 3.Postulados de la inmortalidad del alma y la existencia de Dios.
 Si nuestras acciones se realizan siempre por deber alcanzamos la virtud. Ahora bien, el hombre virtuoso merece la felicidad como recompensa, merece un premio. El hombre que no actúe por deber sino en contra de éste, perjudicando siempre a otras personas si fuese necesario, merece un castigo. Sin embargo el mundo no es como debe ser y en el mundo encontramos a menudo hombres virtuosos sumamente desgraciados y hombres no virtuosos que viven una existencia plácida y regalada. Aquello de “con lo bueno que es y lo mal que se han portado con él” o “con lo honrado que es y está encarcelado” o “sabemos que es un criminal, sin embargo es rico y disfruta de libertad, no hay derecho”. Estas injusticias se dice popularmente que “claman al cielo”, es decir, que estas injusticias exigen, de algún modo, que se solucionen; y por eso exigen un cielo, un más allá. Éste es el sentido que tiene la postulación de la existencia de Dios y la inmortalidad del alma por la razón práctica. No podemos demostrar ninguna de estas afirmaciones, pero podemos postular que deben ser verdaderas para que la armonía moral se restablezca; para que el malvado sea castigado y el virtuoso recompensado con la felicidad. Dios pues debe existir y debe existir también otra vida (el alma ha de ser inmortal) en la cual Dios, supremo juez, restablezca este orden y de felicidad a quien la merece y no la de al que no la merece. Kant considera que Dios, juez supremo, es además bueno y en un proceso infinito el alma humana, tras recibir premios y castigos correspondientes, tenderá a un ideal utópico de santidad. El cielo y el infierno que Dios propone tiene pues un sentido pedagógico. Todos tendemos en la eternidad del tiempo a perfeccionar nuestra alma y a consolidarla como una voluntad buena. En este ideal, nunca realizado en la tierra, el deber y el deseo, normalmente por distintos caminos, se reconcilian en un estado final de felicidad idílico. 

martes, octubre 20, 2015

LA FILOSOFÍA DE HERÁCLITO (VIDEO)


             
HERÁCLITO DE ÉFESO (544 -484 a. de C.)

            Heráclito de Efeso quiere tomar partido por la afirmación del movimiento y el cambio, y en este sentido renuncia al camino de la razón lógica.

            Los sentidos me muestran que hay movimiento y cambio. “El movimiento existe”, esta será la primera gran afirmación de Heráclito. Ahora bien, ¿cuál es la verdadera naturaleza del  movimiento? Una observación ingenua de la Naturaleza me hace pensar que existen cosas que permanecen y  cosas y cualidades de cosas que cambian. Por ejemplo una flor cambia día a día, pero no de una forma radical. La flor que hoy tiene cincuenta pétalos mañana tiene cuarenta y nueve porque uno se le ha caído. Pero la flor permanece. La flor es hoy y mañana la misma flor, aunque se le haya caído un pétalo. Juan es rubio hoy y mañana se torna canoso. No obstante, Juan permanece siendo el mismo hoy y mañana. Juan es Juan en cada uno de los instantes de su vida. Aunque cambien algunas cualidades de Juan, Juan mismo no parece cambiar. La observación ingenua de los cambios naturales nos llevaría a afirmar que, aunque algo cambia, siempre hay algo que permanece. No obstante Heráclito abandona la observación ingenua de la Naturaleza y realiza una reflexión filosófica que la rectifica pretendiendo ser más fiel a los sentidos que los propios sentidos. La reflexión de Heráclito podría ser de este talante: ocurre a veces que las cosas cambian tan lentamente que tenemos la ilusión perceptiva de que en el fondo no cambian, que algo fundamental en ellas siempre permanece. Así pues, la flor y Juan, decimos, son siempre ellos mismos. Si una película rodara toda la vida de la flor y de Juan desde sus nacimientos a sus muertes y luego la pasáramos a cámara  rápida, esta ilusión se desvanecería. Nos percataríamos entonces de que la flor y Juan son un puro proceso y no hay nada que estuviese en el primer día de la flor o de Juan que continuase estando en el último. Efectivamente el Juan de 10 años es de aspecto rubio, menudo y de carácter alegre y el Juan de 50 es taciturno y algo más grueso. ¿Será la pura materialidad que constituye a Juan lo que permanece? Craso error, hoy sabemos que al cabo de 8 años ninguna célula de nuestro cuerpo se conserva ya. Las células se renuevan (quizá algunas neuronas permanecen, pero dado que son cuerpos vivos también padecen cambios, y lo mismo que decimos de Juan podríamos decir de cada una de las neuronas de nuestro cerebro) ¿Serán los recuerdos de Juan lo que define su identidad? Juan a los 30 años tuvo un accidente y perdió la memoria (en cualquier caso, todos sabemos lo poco fiables que son nuestros recuerdos. Inventamos escenas y olvidamos otras muchas). No decimos por ello que Juan ya no es Juan, sino que Juan perdió desgraciadamente la memoria. Pero si no permanece en Juan su carácter, su aspecto físico, su materia ni sus recuerdos, ¿qué permanece entonces? Heráclito lanza pues su segunda gran reflexión: todo cambia y nada permanece. Para explicar este concepto Heráclito recurre a una metáfora y dice que el arche es el fuego. Con ello no quería Heráclito competir con los filósofos jónicos. No quería decir realmente que la realidad fuese fuego, sino que la realidad es tan inestable, tan dinámica como el fuego. Aunque, ¿quién sabe? Quizá quería decir también que la realidad es fuego. En Heráclito, como veremos, no es incompatible este planteamiento dual de la cuestión.

            ¿Cómo expresamos ahora el fluir de la naturaleza admitiendo la no permanencia de algo en ese fluir? Volvamos a Juan. Si Juan a los 20 años es Juan y a los 50 es Juan, pero nada permanece en el Juan de los 50 de el de los 20, también podemos decir en cada momento que Juan no es Juan. Así pues Juan es Juan y no es Juan. La realidad es y no es. En cada momento podemos decir que existe eso que existe; pero como todo es fugaz, en el momento deja de existir y existe entonces lo que no existe. Heráclito expresa esta idea de continuo devenir y fluir de la realidad afirmando que nunca nos bañamos dos veces en el mismo río porque las aguas son siempre diferentes. Si el río son las aguas y las aguas son en todo momento distintas, el río nunca es el mismo. En este punto muchos de los presentes empezareis a entender porqué a Heráclito le llamaban el oscuro. La postura epistemológica de Heráclito le ha llevado a un lenguaje explicativo que en cierto sentido nos confunde. El discurso de Heráclito no es lógico, y si no hay razón lógica la comunicación de nuestro pensamiento se oscurece.
            Que Heráclito no sea lógico no quiere decir que no sea racional. Heráclito considera no obstante que la naturaleza, el cambio, se puede comprender en algún sentido. Es cierto que no hay una sustancia que permanezca en los cambios, pero los cambios no están regidos por el azar. Existe una ley necesaria  que rige todos los cambios. Heráclito la llama Logos y este logos nos da una cierta garantía de inteligibilidad del propio fluir.
          Heráclito acaba de inaugurar una nueva forma de razón que se expresa por oposiciones y contrarios y que nada tiene que ver con la razón lógica de lo permanente: la razón dialéctica. Hará falta llegar a Hegel, filósofo alemán del siglo XIX, para entender esta razón en un sentido más amplio.

El problema continúa con Parménides.

lunes, mayo 04, 2015

LA ÉTICA DE KANT 1/2 (video-Imperativo categórico)


Si quieres ver la segunda parte, cliquea aquí.
LA ÉTICA DE KANT

1.EL HECHO DE LA MORALIDAD

            En la crítica de la razón pura especulativa Kant parte de un hecho incuestionable: la ciencia de Newton. Es un hecho que sabemos a priori y de manera absoluta cosas de los objetos. Es un hecho que cada vez sabemos más cosas de los objetos. Estas eran las dos características que a Kant le parecían indiscutibles en la ciencia, es decir, la ciencia es sintética y a priori. Luego se preguntaba cómo era esto posible: saber con independencia de la experiencia, a priori, algo sobre los objetos. Esto era posible porque el hombre, la razón pura del hombre, manipula de alguna manera lo que conoce. Imprime una forma a los objetos y esta forma luego dice que es del objeto, pero lo cierto es que el sujeto la ha imprimido antes en el objeto. Es decir, que conocemos a priori lo que antes hemos puesto en el objeto. Lo que la razón pura ha puesto antes en los objetos (espacio, tiempo y categorías).

            En la crítica de la razón pura práctica Kant parte de otro hecho: la conciencia moral del hombre. ¿En qué consiste este hecho? Primeramente consiste en que todos los hombres estamos capacitados para juzgar las acciones humanas como buenas (convenientes, correctas) o malas (inconvenientes, incorrectas). Además podemos emitir estos juicios sin necesidad de ir a la experiencia. No es necesario que yo vea a Juan robar para poder juzgar que esta acción es mala. El hecho moral tiene pues un factor a priori, como la ciencia. Los juicios morales son, además, universales y necesarios. Asesinar no es bueno para unos y malo para otros. Es malo universalmente para todos y en todo tiempo. No podemos tampoco concebir una situación en que sea bueno asesinar, es pues necesariamente malo. Es evidente que para Kant la moral no es relativa sino absoluta.



2.LA LEY MORAL UNIVERSAL

               Igualmente que hizo Kant en la física se pregunta ahora: “¿cómo es posible el hecho moral?”. El hecho moral consiste, como vimos, en la emisión de juicios de valor universales, necesarios y por tanto absolutos y a priori. Ahora bien, si la moralidad tiene un factor a priori (y por tanto universal, necesario y de validez absoluta), tiene que ser porque la razón, en este caso en su función práctica, interviene en la construcción de estos juicios. La matemática o la física es universal, necesaria y con validez universal, porque tiene un factor a priori donde la razón interviene de manera activa con el espacio, el tiempo y las categorías.

            Ahora bien, lo único que puede aportar la razón son formas vacías de contenido. La razón en su uso práctico aporta una forma a priori de la moralidad que viene a explicar el hecho moral tal como lo entiende Kant. Esta forma a priori de la moralidad se denomina ley moral universal o imperativo categórico, y se enuncia de varias formas: “Obra de tal modo que la máxima que rige tu conducta sea deseable aplicarla como ley universal a toda la humanidad” o bien, “considera siempre a un ser humano como un fin y nunca como un medio”.

            Esta ley universal que pone la razón no nos dice qué hacer; pero nos da la pista para saber qué hacer en cualquier situación. Ante una circunstancia en que nos planteemos robar a otra persona, por ejemplo, la razón no nos dice “no robes”. No nos lo dice al menos directamente. Nos dice solamente que actuemos de modo que la máxima de nuestro comportamiento, en este caso robar, sea deseable que la siguiese todo el mundo. Es decir, nos propone un experimento mental. Veamos que resulta de este experimento mental. ¿Puedo yo desear que toda la humanidad actúe conforme a esta máxima: robar, siendo mi familia, mis amigos e incluso yo mismo objeto de robo? ¿Sería, en definitiva, mejor un mundo donde todo el mundo robase o fuese lícito robar? No, no puedo desear esto, luego deduzco que no se debe robar. De igual modo deducimos que no se debe asesinar, mentir, etc. Es por esto por lo que todos coincidimos en considerar que robar, asesinar o mentir es malo, porque se basa en una ley universal que proviene de la razón en su aspecto práctico y está, como el espacio, el tiempo y las categorías, presente en todo ser humano. Tanto la ley universal como los mandatos que se derivan de ella son denominados por Kant como imperativos categóricos.


3.ACCIÓN MORAL E INMORAL

 La acción moralmente correcta

               Imaginemos un tendero que tiene la posibilidad de engañar a un niño que le demanda un caramelo. Si el tendero, aun pudiendo, no engaña al niño indefenso, consideraremos que su acción es virtuosa. En este caso el tendero ha realizado su acción por respeto a la ley universal y obedeciendo el imperativo categórico de no robar incondicionalmente. Toda acción que se realiza por deber, obedeciendo al imperativo categórico, es una acción moralmente correcta desde el punto de vista de Kant.

 La acción inmoral contra la ley

            Si el tendero en cuestión roba efectivamente al niño actuando en contra de un imperativo categórico que le indica no robar, la acción es claramente inmoral o moralmente incorrecta. Toda acción regida por un imperativo hipotético y en contra del deber es una acción inmoral.

La acción inmoral conforme a la ley

               Imaginemos otro tendero que tiene la posibilidad de engañar a un niño indefenso que le reclama un caramelo. En la tienda y contemplando la escena se encuentra una señora que espera su turno. El tendero no engaña al niño (no le cobra de más), pero lo que guía su acción es la posibilidad de que la señora que ve la escena pueda comprobar que su acción es honrada y él una persona honesta. Si engañase al niño y la señora lo viese y lo contase a todos los futuros clientes su negocio iría a la ruina. El tendero ha hecho algo inmoral y su acción no tiene mérito alguno. Digamos que su acción es conforme a la ley moral, sin contradecir la ley, pero no por la ley. Su acción se ha guiado por un imperativo hipotético: “si quieres que tu negocio marche bien, no robes al niño”. Toda acción que se rige por un imperativo hipotético, pero conforme a la ley moral, como en este caso, es también una acción inmoral.


4. AUTONOMÍA Y FORMALISMO

            Antes de Kant todas las teorías éticas eran materiales. Toda ética material propone unos contenidos: un fin de nuestras acciones y unas normas para alcanzarlo; se rige, además, por imperativos hipotéticos y el hombre aparece como esclavo y determinado por inclinaciones y factores externos constituyendo una moral heterónoma.

               Consideremos un ejemplo de moral material: la moral hedonista de Epicuro. Propone Epicuro un contenido concreto: el fin del hombre es el placer y si queremos alcanzarlo debemos seguir ciertas normas; comer con mesura, por ejemplo. Es evidente que la ética de Epicuro se rige por imperativos hipotéticos: “si quieres el placer, come con moderación”. Además, la ética de Epicuro considera al hombre esclavo de cosas externas y de su  propia inclinación o deseo, en este caso el placer. Es una moral heterónoma. El hombre no se da a si mismo la ley por la cual se rige.
            La ética de Kant es formal, no propone contenidos, ni fines a seguir ni normas para conseguirlo, sólo propone una forma vacía: la ley universal de toda moralidad. La acción moral se realiza incondicionalmente, por respeto a la ley moral, siguiendo el mandato de un imperativo categórico: “no robes o no asesines. No porque quieras ser feliz o no ir a la cárcel, sino porque no debes hacerlo, sin más”. La moral kantiana es además autónoma. El hombre se da a sí mismo la ley y no se somete a factores externos a su voluntad como el deseo, el instinto u otra inclinación ajena a la razón. El hombre es pues verdaderamente libre. 

martes, abril 01, 2014

LA FILOSOFÍA DE ROUSSEAU 2/2 (VIDEO)



EL CONTRATO SOCIAL 

LA VOLUNTAD GENERAL Y EL PUEBLO SOBERANO
      Rousseau nos recuerda cómo se originó el Estado. Había ricos poderosos y pobres sometidos. Los intereses de los ricos se defendían por la fuerza. No obstante, el conflicto y la inseguridad imperaban debido a la ilimitada ambición de los ricos y la envidia de los pobres. Para eliminar el conflicto y la inseguridad, y mantener sin embargo la situación ventajosa, los ricos propiciaron un pacto social. En virtud de este pacto surgió el Estado. Ahora bien, para Rousseau este pacto es ilegítimo e injusto. Ilegítimo por que los que suscribieron el pacto no eran iguales en el momento del acuerdo. Los más pobres se vieron obligados a firmarlo debido a su precaria situación. Injusto por que la ley no defiende el bien común, sino el privilegio de los ricos y poderosos. De modo que el nuevo pacto que Rousseau propone exige que los contratantes estén en similares condiciones. Se ha de suponer, pues, que entre ellos no habrá grandes diferencias de riquezas por las cuales se pudiesen pervertir sus rectas y justas decisiones. Nadie tendrá tanto que pueda comprar a otro y ni tan poco que se vea forzado a venderse. Rousseau desconfía pues de la riqueza y de la propiedad privada, pero no la prohíbe. En cualquier caso, nos advierte de que una sociedad con grandes diferencias de riqueza es una amenaza continua para la igualdad y la libertad política. En el pasado fue la causa principal del pacto ilegítimo e injusto. Y en cualquier tiempo futuro, aun instaurada una sociedad justa, podrá ser causa de su fracaso. La razón es clara. Los ricos, desiguales en fortuna, pronto se desviarían de la voluntad general y querrían ser también desiguales en relación con la ley. Por otro lado, fomentaría la envidia de los más pobres, y los alejaría de la recta razón. 

viernes, marzo 07, 2014

BUDISMO E INMORTALIDAD

            
True Schopenhauer por jesuspalomar

El budismo nos promete la nada, la aniquilación. El verdadero infierno es existir, y la conciencia de ser no hace más que acentuar el dolor. ¿Cómo eliminar el sufrimiento? Dejando de vivir; pero esto no es tan fácil. La muerte es un intento de cese, pero a menudo somos tan torpes que volvemos a encarnarnos en otra vida en virtud del inexorable karma. Así, tras escapar mareados de la noria, nos encontramos en la montaña rusa. El budismo nos da, pues, un programa adecuado para romper con el ciclo infernal de reencarnaciones y poco a poco aprender a prescindir de la existencia.

miércoles, febrero 19, 2014

LA POLÍTICA DE ARISTÓTELES (VIDEO)



GRADOS DE ASOCIACIÓN
Afirma Aristóteles que el hombre es un animal social por definición. Esto es que si un hombre no necesita de sociedad con otros no es, en rigor, un hombre. Será un dios o una bestia. El hombre es además un animal social por naturaleza (zoon politikon). Esto es, que todo hombre ya desde niño tiene esta tendencia a asociarse con otros semejantes. Cuando se asocia con otros no hace más que realizar su propia inclinación. Ahora bien, en un sentido muy amplio podríamos afirmar que casi todos los animales son sociales, pues en ellos aparece un grado primario de asociación sexual entre macho y hembra. El fin de esta asociación primaria es satisfacer el instinto de reproducción. El hombre posee también este instinto y de la satisfacción de éste surge la familia. Es claro que no puede ser en este sentido en el que el hombre es llamado social. Lo poseen también los animales. Existe otro grado secundario de asociación superior al anterior. Cuando varias familias se unen en un pueblo o aldea procurando un beneficio para todos los participantes. La finalidad de esta asociación es una más efectiva división del trabajo y una mejor defensa ante males externos. No obstante, existen algunos animales que se reúnen con estos fines en pequeñas “aldeas” como el propio hombre: las abejas y las hormigas. Tampoco puede ser por esta asociación por la que el hombre es llamado social, pues en este sentido no hay diferencia con abejas u hormigas.

jueves, enero 09, 2014

LA POLÍTICA DE PLATÓN (VIDEO)


INTRODUCCIÓN

La política de Platón nos propone la primera utopía occidental. La utopía es una forma de organización social y política que debido a la perfección teórica que supone y a los presupuestos sobre la naturaleza humana de los que parte resulta imposible o muy difícil de realizar. La palabra utopía es de origen griego y etimológicamente nos remite a un no-lugar (u-topos), algo que no se da en la realidad. No obstante, Platón no designa  a su organización política como utopía. La palabra utopía es un neologismo utilizado por primera vez por el renacentista Tomás Moro en su obra Utopía donde describe, precisamente, una sociedad ideal. Generalmente utopía es una palabra que tiende a valorarse en un sentido positivo. Es decir, la utopía sería siempre algo justo, bueno y deseable. No obstante, muchos politólogos y filósofos nos han puesto sobre aviso de los peligros de algunas utopías aparentemente perfectas y sin embargo provocadoras de grandes males. Karl Popper, filósofo austríaco del siglo XX, es el más crítico en este sentido. Precisamente por esta controversia (por otro lado prácticamente inevitable en las cuestiones políticas) se suelen utilizar otras dos palabras que vienen a dar valor a la palabra utopía que aparecería así como aséptica o neutra: distopía y eutopía. Designar como distopía a una utopía política significa que nos parece injusta y por ende no deseable bien por sí misma o bien por las inevitables consecuencias que de ella se derivan. Si la designamos como eutopía, la consideramos justa, deseable y buena. Así pues, una misma utopía será valorada como distopía por unos y eutopía por otros.

LA ARISTOCRACIA PLATÓNICA
Toda actividad humana más o menos compleja implica un conocimiento previo, una cierta sabiduría. No todos los hombres están capacitados ni son aptos para hacer según qué cosas. Si se me estropea el televisor no dejo que cualquiera intente arreglarlo. Me aseguraré de que el hombre que lo intente arreglar sepa como funcionan los televisores. Si me quiero hacer un traje tampoco dejo esta tarea a cualquiera. Me aseguraré de que la persona en cuestión sepa lo suficiente para desempeñar su trabajo. Es evidente que los más aptos para arreglar televisores o hacer trajes son los que saben de televisores y trajes. Son por tanto ellos los que, en puridad, deben ejercer sus respectivas actividades. Para Platón el gobierno de un Estado es una tarea complicada; más que arreglar televisores o diseñar trajes. El gobernante debe diseñar leyes justas y administrarlas con justicia. El conocimiento de lo que está bien o mal, de lo que es justo o injusto, no es un conocimiento fácilmente asequible. Si no investigamos, si no estudiamos y nos esforzamos, nuestros conocimientos de la justicia, el bien, etc., serán muy rudimentarios. Así pues, no todos los hombres están igualmente capacitados para gobernar un Estado. Los más capacitados para esta tarea son los que se han pasado la mayor parte de sus vidas intentando saber: los filósofos. Los filósofos, si de verdad han realizado correctamente su camino de conocimiento, han llegado a conocer la Justicia en sí y el Bien en sí. Los filósofos son, por tanto, los que más saben de los conceptos éticos y políticos necesarios para gobernar un Estado; son pues los más aptos o capacitados para la tarea de gobierno. En virtud de esta consideración la política de Platón es una aristocracia o gobierno de los más capacitados. 

domingo, diciembre 22, 2013

LA ÉTICA DE PLATÓN (VIDEO)

 
Platón especula a partir de sus propias experiencias internas en torno al alma, similares a las de cada uno de nosotros. Veamos cual es la naturaleza de esta especulación introspectiva. A veces nuestro interior, nuestra mente o alma, muestra algunas tensiones o contradicciones. Pasamos por una pastelería y queremos y no queremos comernos un pastel. Vemos fumar a un amigo y deseamos y no deseamos fumar. Fumar es malo, pero aporta placer. Se produce una especie de lucha interna. De este conflicto Platón deduce una cosa: el alma no es unitaria. Para que exista conflicto deben existir al menos dos partes en liza. Profundizando en esta experiencia, ¿qué podemos concluir? Yo sé que fumar me perjudica, tengo los conocimientos básicos para saber que el tabaco es malo para mi salud, es por ello que siempre que me dispongo a fumar me lo pienso dos veces. No obstante, tengo una inclinación, un deseo muy poderoso de fumar en determinados momentos. A veces, si mi voluntad es lo suficientemente fuerte, se pone al servicio de mi razón y no fumo. Venzo y someto de esta manera mi deseo de fumar. Otras veces, si mi voluntad es débil, el deseo vence y se impone a las consideraciones racionales, a mi propósito de no fumar. Si mi razón alcanza un conocimiento aceptable sobre los males del tabaco y fuese muy reflexiva a la hora de fumar; si mi voluntad fuese siempre fuerte y esta fortaleza fuese utilizada por mi razón para hacer cumplir sus propósitos venciendo siempre mis inclinaciones o deseos insanos, entonces resultaría un cierto equilibrio interior que me haría la vida más llevadera, me haría un poco más feliz. Esto es lo que viene a decir Platón con otras palabras. 

viernes, agosto 23, 2013

LA ÉTICA DE ARISTÓTELES (VIDEO)


 

LA ÉTICA DE ARISTÓTELES
¿Cómo se proponía Aristóteles alcanzar la felicidad? Según Aristóteles existen cosas que nos pasan y cosas que hacemos. Las cosas que nos pasan son, literalmente, pasiones. Generalmente las pasiones no las podemos controlar. Si hay una tormenta un día en el que voy al campo o si me enamoro de alguien no lo puedo evitar. Mojarse en el campo y enamorarse son pasiones. Frente a las pasiones están las acciones. Todo aquello que efectivamente hago. La tormenta me pasa, pero decidir ir a la excursión es una acción. He elegido ir. Enamorarme me pasa, pero si me declaro a mi amada es una acción que he elegido y podría no hacer. Según Aristóteles la felicidad no se logra a través de las pasiones, sino a través de las acciones. La felicidad no depende de las cosas que nos pasan sino de las cosas que hacemos. Y muy concretamente de las cosas que hacemos en relación con las cosas que nos pasan. Lo importante es cómo nos comportamos en relación con las pasiones. Lo que quiere decir Aristóteles es que es fundamental para nuestra felicidad nuestro modo de ser, nuestra personalidad. 

lunes, mayo 27, 2013

KUNG FU: CONOCIMIENTO O SABIDURÍA


 
En ocasiones comento a mis alumnos que hay que distinguir entre conocimiento y sabiduría. La sabiduría necesita de conocimiento, pero el conocimiento mismo no garantiza la sabiduría. Somos sabios cuando no solo conocemos lo que se debe hacer sino que, además, lo hacemos del modo adecuado y en el momento oportuno. Para ello hace falta capacidad de juicio y tiempo para ejercitarla.

Sabiduría viene de sapere que en latín indica saborear. Ciertamente la sabiduría es la masticación, paladeo y digestión del conocimiento. El conocimiento vivenciado, integrado en nuestro ser. Algo, evidentemente, muy difícil. Todas las escuelas de filosofía práctica de la antigua Grecia y las llamadas filosofías orientales la buscan. Y todas ellas coinciden en que hace falta una virtud previa para alcanzarla: la prudencia o phronesis. Sin conocimiento, no hay sabiduría. Pero con conocimiento, sin capacidad de juicio y sin prudencia, tampoco.

Cuando era niño veía la serie Kung fu. Y me entusiasmaba. De mayor he vuelto a ver algunos capítulos, y mi opinión sobre ellos sigue siendo muy positiva. El reflexivo héroe era un verdadero sabio. Se me ocurrió hacer un montaje sintético del primer episodio donde nuestro héroe supera su etapa de aprendizaje. Mi idea era ponérselo a los chavales en clase de Ética o Ciudadanía (si me entusiasmaba a mí cuando era niño, ¿por qué no también a ellos?). Después de todo la serie incide en la phronesis. Y la necesidad de phronesis es el mensaje recurrente de Aristóteles, epicúreos y estoicos tanto o más que de los monjes del templo Shaolín.

domingo, mayo 19, 2013

ALEGORÍA DE LA CAVERNA: EXPLICACIÓN (VIDEO)



Si no has has visto la Primera parte de La Alegoría de la Caverna, te recomiendo pinchar en el enlace.



SIMBOLISMO ONTOLÓGICO Y EPISTEMOLÓGICO
La caverna subterránea simboliza el mundo sensible tanto en el ámbito natural como en el social: la sociedad humana ignorante de todo conocimiento. Es por ello el estado de conocimiento que Platón denomina doxa u opinión, donde predomina la apariencia de lo perecedero.
        Los encadenados que confunden la realidad con las sombras de objetos falsos simbolizan a los hombres más errados. Muy probablemente se refiere Platón a los artistas naturalistas que copian los seres sensibles. Las sombras en la pared de la caverna simbolizan las sombras terrestres, reflejos en lagos o ríos y copias artísticas de las cosas naturales. La situación de los encadenados se refiere al grado ínfimo de conocimiento que Platón denomina eikasia  o imaginación.
            El encadenado liberado que confunde los objetos falsos y el fuego con la realidad y que no ha salido aún de la caverna, simboliza al hombre común no iniciado en el conocimiento. Los objetos falsos simbolizan las cosas naturales y el fuego de la cueva al Sol. Efectivamente, gracias al fuego ve el cautivo los objetos de la caverna y gracias al Sol vemos nosotros las cosas sensibles. La situación de tales hombres simboliza el estado de conocimiento de pistis o creencia. Evidentemente seguimos estando errados, pero el error de pistis es, por decirlo de algún modo, menos disparatado que el anterior.

viernes, abril 26, 2013

AUTOBIOGRAFÍA DE DAVID HUME (VIDEO)




En 1985 leí la autobiografía deDavid Hume, apenas diez modestas paginas sin concesión a las florituras literarias. Su título en inglés es My Own Life, y aunque se escribió en 1766, se publicó póstumamente en 1777. El tono del escrito me cautivó. Lo que pude saber de su vida, tras aquella escueta lectura, me hizo admirar al hombre Hume casi tanto como al gran pensador.
Sirva este pequeño video, donde se expone la última parte de su autobiofgrafía, como mi particular homenaje a uno de mis filósofos preferidos. Espero que os guste.

viernes, marzo 22, 2013

LA FILOSOFÍA DE PARMÉNIDES (VIDEO)



LA FILOSOFÍA DE PARMÉNIDES

Parménides es un filósofo griego natural de Elea, ciudad de la península itálica. Nace en el año 540  y muere en el 470 a. C. 

A Parménides le parece que es más fiable la razón lógica que los sentidos y las especulaciones que de ellos se derivan. Ciertamente en muchas ocasiones los sentidos nos han engañado (espejismos, ilusiones perceptivas, etc.) Si alguien me engaña a veces es prudente no fiarse nunca más de él. En cualquier caso adelantamos que para Parménides, claro está, cambio y movimiento no pueden existir. 

Hay que imaginarse a Parménides anulando todos sus sentidos: los ojos tapados, las manos enguantadas y los oídos y la nariz taponados. Ahora Parménides hace su pregunta crucial sólo a su razón: ¿qué existe? La razón le da una primera respuesta absolutamente cierta: existe lo que existe y no existe lo que no existe. Existe el Ser y el no ser no existe. Parece muy elemental, pero Heráclito no suscribiría esto. ¿Cómo es el Ser?, ¿es uno o múltiple? Si fuese múltiple, razona Parménides, entre ser y ser habría no ser, pero el no ser ya dijimos que no existe. Entonces el Ser es uno. ¿El ser tiene principio y fin? Si tuviese principio y fin antes y después del Ser habría no ser, pero el no ser no existe. Entonces el Ser es eterno. ¿El Ser es cambiante? Si el Ser cambiara habría algo que empieza a ser y algo que termina de ser, pero todo principio y fin de ser implica la existencia del no ser. El Ser es entonces inmutable. ¿El Ser es móvil? Si el Ser se traslada de un lugar a otro es porque el vacío se lo permite, pero si existe el vacío existe el no ser. Es obvio que el Ser es inmóvil. ¿El Ser es limitado? Si el Ser tiene límites más allá del límite habría no ser. El Ser tiene que ser ilimitado. Parménides de una forma absolutamente lógica deduce que existe el Ser y concluye que es uno, eterno, inmutable e inmóvil. Pero ocurre que Parménides fue pitagórico en su juventud y tenía un prejuicio matemático que hizo que diera forma geométrica al Ser. El Ser, además, es esférico, dice Parménides. Esta es la única característica del Ser que Parménides no deduce lógicamente. Algunos de sus seguidores se dieron cuenta que esta característica implicaba contradicción. ¿Cómo puede ser una esfera ilimitada? ¿cuanto mide su radio? ¿es su radio infinito acaso? 

Parménides sienta las bases para toda filosofía racionalista posterior y entre sus méritos está el descubrir los principios elementales del pensamiento lógico.

domingo, febrero 17, 2013

LA FILOSOFÍA DE DESCARTES (VIDEO)



LA FILOSOFÍA DE DESCARTES
1.LA ESCOLÁSTICA 
La filosofía escolástica tomista estuvo vigente desde el siglo XIII hasta principios del siglo XVII. La filosofía se centraba básicamente en cuestiones teológicas, y el conocimiento se basaba en la autoridad de Aristóteles, el Papa y la Biblia. Dios había creado el mundo y había puesto a la Tierra en el centro del universo. El cosmos estaba dividido en una región terrestre, corruptible e imperfecta, y una región celeste, incorruptible y perfecta. En la región celeste el Sol, la Luna y los demás planetas giraban alrededor de la Tierra en órbitas circulares con velocidad constante. En el siglo XVI Copérnico pone al Sol en el centro del cosmos, y la Escolástica medieval entra en crisis. A principios del siglo XVII, gracias a las investigaciones de Johanes Kepler, las órbitas de los planetas dejan de ser circulares y uniformes y pasan a ser elípticas. Y Galileo observa con su telescopio cambios e irregularidades en la región celeste. Todos estos conocimientos propiciaron finalmente el derrumbamiento de la Escolástica medieval. 

jueves, febrero 14, 2013

LA CLAVE: ELECCIONES 93


He buscado por la red y no he encontrado este programa. De modo que he decidido subirlo para disfrute de los amantes de los buenos debates. En el programa de La Clave titulado elecciones 93 se habla sobre cuestiones políticos a pocos días de las elecciones. Participan A. G. Trevijano, P.J. Ramírez, I. Sotelo, A. De Miguel, Calvo Ortega, F.J. Losantos y el representante del partido “Los verdes” Hace veinte años, pero como dice el tango, veinte años no es nada. Llama la atención la actualidad del debate por las similitudes que se dan con las circunstancias actuales. Nos encontramos con escándalos de corrupción, con crisis económica (más de tres millones de parados) y la imperiosa necesidad de que el sistema político cambie: o que sea más democrático o que sea simplemente democrático, puesto que no lo es de hecho ni de derecho (ésta es la tesis del abogado Antonio García Trevijano). Recomiendo pues vivamente su visionado. Las argumentaciones son muy enriquecedoras para todos aquellos que se interesen por la filosofía política. O simplemente por la política.
¡Que lo disfrutéis!

La clave: elecciones 1993 (1/4) por f1328945291

Ver la clave: elecciones 1993 (2/4) 
Ver la clave: elecciones 1993 (3/4)
Ver la clave: elecciones 1993 (4/4) 

lunes, febrero 11, 2013

BIOGRAFÍA DE ORTEGA Y GASSET (VIDEO)


Biografía de Ortega y Gasset por f1328945291

 Últimamente me ha dado por escrutar mi pequeño archivo de videos VHS. Y he encontrado algunas cosillas que considero interesantes. Entre ellas, este antiguo documental de TVE (calculo que debe de ser una producción de principios de los setenta) donde se narra la vida del filósofo Ortega y Gasset. He buscado antes por la red, por si alguien lo hubiese subido antes, pero no lo he encontrado. De modo que es inédito en la red. Y es un honor poder añadirlo a ella para deleite de estudiosos de la obra y la figura del filósofo.

Hay documentales más modernos y más sabrosos donde se explica su filosofía. Pero considero que este documento de poco más de media hora donde se habla solo de su vida tiene un particular valor. Es una biografía sintética y en él encontraremos documentos cinematográficos y sonoros de Ortega que no son muy conocidos.

Deseo que lo disfrutéis.

En próximas entradas, según vaya encontrándolos en el baúl de los recuerdos de VHS, añadiré más documentos interesantes.