Si no has has visto la Primera parte de La Alegoría de la Caverna, te recomiendo pinchar en el enlace.
SIMBOLISMO ONTOLÓGICO Y
EPISTEMOLÓGICO
La caverna subterránea simboliza el mundo sensible tanto
en el ámbito natural como en el social: la sociedad humana ignorante de todo
conocimiento. Es por ello el estado de conocimiento que Platón denomina doxa u opinión, donde predomina la apariencia
de lo perecedero.
Los encadenados que confunden la realidad con las sombras
de objetos falsos simbolizan a los hombres más errados. Muy probablemente se
refiere Platón a los artistas naturalistas que copian los seres sensibles. Las
sombras en la pared de la caverna simbolizan las sombras terrestres, reflejos
en lagos o ríos y copias artísticas de las cosas naturales. La situación de los
encadenados se refiere al grado ínfimo de conocimiento que Platón denomina eikasia o imaginación.
El encadenado liberado que confunde los objetos falsos y
el fuego con la realidad y que no ha salido aún de la caverna, simboliza al
hombre común no iniciado en el conocimiento. Los objetos falsos simbolizan las
cosas naturales y el fuego de la cueva al Sol. Efectivamente, gracias al fuego
ve el cautivo los objetos de la caverna y gracias al Sol vemos nosotros las cosas
sensibles. La situación de tales hombres simboliza el estado de conocimiento de
pistis o creencia. Evidentemente
seguimos estando errados, pero el error de pistis es, por decirlo de algún
modo, menos disparatado que el anterior.