sábado, mayo 15, 2010

ZENÓN, AQUILES Y LA TORTUGA. video (1/2)



En el siglo V a.C. Zenón de Elea plantea una serie de aporías o paradojas que ponían en evidencia el problema del movimiento en la filosofía griega. Nos referiremos ahora sólo a una de ellas: “Aquiles y la tortuga”.

Zenón se plantaba delante de sus oyentes y amigos y les decía: os voy a demostrar una cosa. Si vosotros ponéis a disputar en una carrera a Aquiles y a una tortuga, Aquiles no alcanzará jamás a la tortuga si le da ventaja en la salida.

Aquiles, recordadlo, es el héroe a quien Homero llama siempre ocus podas, o sea, veloz por los pies, el mejor corredor que había en Grecia; y la tortuga es el animal que se mueve con la mayor lentitud. Aquiles le da una ventaja a la tortuga y se queda unos cuantos metros atrás. Decidme: ¿quién ganará la carrera? Todos contestan: Aquiles en dos saltos pasa por encima de la tortuga y la vence. Y Zenón dice: estáis completamente equivocados. Lo vais a ver. Aquiles le ha dado una ventaja a la tortuga; luego, entre Aquiles y la tortuga, en el momento de partir, hay una distancia.

Empieza la carrera. Cuando Aquiles llega al punto en donde estaba la tortuga, ésta habrá andado algo, estará más adelante y Aquiles no la habrá alcanzado todavía.Cuando Aquiles llegue a este nuevo sitio en donde está ahora la tortuga, ésta habrá andado algo, y Aquiles no la habrá alcanzado, porque para que la alcance será necesario que la tortuga no avance nada en el tiempo que necesita Aquiles para llegar a donde ella estaba. Y como el espacio es infinítamente divisible, Aquiles no podrá jamás alcanzar a la tortuga.

Aquí os dejo una reflexión interesante del profesos Gustavo Bueno sobre la aporía que acabamos de ver.

Un saludo a todos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

muchas gracias esta muy bien explicado.

David dijo...

Me importa mucho la filosofía y por eso trato de leer a los mas grandes de la historia. Sobre todo me importa la filosofia griega ya que de ese país han salido para mi, los mas fabulosos pensadores de la humanidad