Decía Orwell, quejándose de la ambigüedad del lenguaje
político, que la mayoría de los términos políticos tienen varios significados
diferentes que no se pueden reconciliar entre sí. Y que precisamente «En el
caso de una palabra como ′democracia′, no sólo no hay una definición aceptada
sino que el esfuerzo por encontrarle una, choca con la oposición de todos los
bandos. Se piensa casi universalmente que cuando llamamos democrático a un
país lo estamos elogiando; por ello, los defensores de cualquier tipo de
régimen pretenden ser democracias, y temen tener que dejar de usar esa palabra
si se le da un significado».
Porque pienso que el intelectual inglés tenía
mucha razón intentaré dar significado a la palabra democracia a la que quiero
referir este escrito. Es ciertamente una palabra polisémica. Los países
comunistas del este de Europa se autodenominaban democracias populares y
también se consideraban democráticos los países de la Europa occidental. Los
planteamientos políticos de Rousseau y de Locke o Montesquieu pretenden definir
la democracia. La Atenas de Pericles presumía de ser una democracia y también
lo hacen los modernos EE.UU. Sin embargo la política de la Alemania democrática
nada tenía en común con la propia de la Alemania federal. Los planteamientos
filosóficos de Rousseau y Locke pasan por ser antagónicos en sus aspectos
esenciales. Y la antigua democracia ateniense poco tiene en común con la
moderna democracia norteamericana. ¿Hay una verdadera democracia? No entraré en
cuestiones nominalistas. Y para evitar confusión considero oportuno nombrar las
distintas democracias con un apellido diferenciador que evite la ambigüedad de
su manido nombre de pila. Convengamos pues que hay democracias populares,
democracias asamblearias, democracias orgánicas, democracias antiguas,
democracias liberales y quizá algunas más. Elijan ustedes cuál es la
“verdadera”. Pero este escrito se centrará fundamentalmente en las modernas
democracias liberales propias del mundo occidental.
A mi entender las características
fundamentales de las democracias liberales son tres:

