Cuando Locke, Mostesquieu y Rousseau utilizan explícitamente la palabra democracia piensan en el modelo ateniense: democracia directa o asamblearia en pequeños territorios. Cierto que durante los siglos XVII y XVIII el concepto de democracia va perdiendo progresivamente el carácter peyorativo que había tenido desde Platón, pero dista mucho de ser un sistema político preferente para nuestros tres teóricos políticos. Curiosamente nuestros autores pasan por ser ideólogos de la democracia moderna. No obstante, ninguno de ellos defiende la democracia explícitamente como la mejor forma de organizar el poder. Lo cual no deja de ser irónico, ¿verdad?Locke y Montesquieu pretenden limitar el poder absoluto de los reyes y sus planteamientos políticos van encaminados a defenderse de las tiranías. Para ello abundan en la idea de un constitucionalismo liberal: limitación del poder del Estado separando sus poderes fundamentales y elaboración de las leyes por representantes políticos. Rousseau, con planteamientos más sociales, descubre o inventa el concepto de soberanía popular que va parejo a la participación directa del pueblo en la elaboración de las leyes. Los dos primeros dan importancia a las libertades civiles y políticas y el segundo a la soberanía popular y a la igualdad social.
La cuestión es que en el siglo XVII y XVIII todos sabían qué era la democracia, aunque pocos la defendían. Pero en el siglo XXI el concepto de democracia moderna, revindicado por casi todos, sigue siendo un galimatías que se fundamenta desde presupuestos diferentes y antagónicos de filósofos que se declaraban, para más inri, no demócratas. Esto hace que democracia sea hoy una expresión vacía, carente de significado si el orador o escritor no especifica lo que entiende por ella. Pongámonos en guardia, por tanto, cuando la escuchemos a políticos que pretenden hacerse querer, pues podrían estar pensando tanto en Cuba como en EE.UU, y en ambos casos sería posible razonar con cierta coherencia su elección semántica. Lo importante no es qué es una verdadera democracia o qué es una democracia real, por utilizar una expresión más de moda en nuestra España actual. Lo verdaderamente importante es qué entiende usted, político que pide nuestro voto, por democracia. Sirva esto de aviso y prevención para mis estimados lectores.
En fin, empecemos por el principio. A continuación intentaremos aclarar qué entendían por democracia los padres putativos de la democracia moderna (sea esta lo que fuere) Locke, Montesquieu y Rousseau.



