lunes, julio 03, 2006

Filosofía desde el Palomar

Un hombre, con gesto amenazante, muestra su fusil en la plaza del pueblo. Una línea imaginaria une la punta del cañón con una pancarta que cuelga de un balcón. La pancarta tiene escrita la palabra paz. La mayoría de la gente del pueblo muestra su regocijo. Nadie se había fijado antes en ese balcón ni en esa pancarta. Al fin la paz, se dicen esperanzados.
Aunque algunos muestren lo que quieran, la mayoría verá sólo lo que desea.

5 comentarios:

franklin dijo...

Noto en tu apunte la falta de acuerdo con lo que tú llamas "la mayoría". Porque "la mayoría" solo ve lo que quiere ver y tú estás por encima de tus apetitos, o porque desprecias la actitud que ahora está tomando el gobierno respaldado por esa mayoría.
De dónde sacas esa evaluación del apoyo, no serías tú de esos que cambiaron el paso sobre la marcha cuando vieron los desastrosos resultados de las últimas decisiones de nuestro penúltimo gobierno.
Igual que ellos pudieron tomar decisiones sin contar con fervor o ni siquiera aprobación popular, así éstos actuan con la misma legalidad. Pero ¿tú eres quien les debe dar la legitimidad?

Franklin dijo...

Con el debido respeto, y sin urgirte...¿no tienes a bien contestar a los comentarios?
(Te añado este suelto para que lo puedas eliminar cuando gustes)

Jesús Palomar dijo...

Estimado franklin, agradezco tu participación en este blog, que es también el tuyo. Otras ocupaciones me han mantenido alejado de él. De ahí la demora en la respuesta. Paso a contestar tu intervención.

Veo dos conceptos que utilizas que merecen aclaración para empezar a entendernos sobre este inicial debate (yo también espero tu respuesta a continuación): “la mayoría” y “legitimidad”. También creo que confundes ilegal e ilegítimo.

Cuando digo que la mayoría sólo ve lo que “desea” (desear y querer son conceptos distintos, puedo desear fumar, pero no querer hacerlo porque sé que es malo para la salud. La voluntad suele implicar en algún grado a la razón), lo digo en cursiva, en estilo aforístico. Los aforismos, como muy bien sabrás, no tienen una traducción literal. Hay matices. Son ideas, poliedros, a veces oráculos que nos invitan a su interpretación, y con ella a la introspección. Quiero incidir con este aforismo en el aspecto deseante (Freud, Lacan, etc.,) del hombre mismo sobre su aspecto racional. Yo me incluyo. Todos tendemos a desear y a racionalizar nuestros deseos, lo único que nos puede prevenir un poco ante este peligro es el conocimiento de esta tendencia tan humana. Yo también me cuestiono, y espero razonar y no racionalizar, pero en ultima instancia no lo sé. Esto implica prudencia. Y prefiero la prudencia a la sabiduría, sobre todo en cuestiones políticas. No soy platónico en esto. Un gobierno de “sabios” es muy peligroso. Cuando más patente es la naturaleza deseante del hombre es cuando actúa como masa: grupo de pertenencia o grupo ideológico, etc. Desde luego, yo intento defenderme, como digo, de todo ello, pero me temo que, como dijo aquél, nada de lo humano me es ajeno. Yo tampoco, me temo, estoy por encima de mis apetitos, pero lo intento.

En el segundo párrafo de tu intervención creo que relacionas dos hechos que, quizá, tengan algo en común. Pero (y este es un tema muy interesante y complejo) no son iguales. La guerra de Irak, y su presunta ilegalidad en relación con la ONU ( de esta ilegalidad también se podría hablar mucho) y las últimas decisiones del actual gobierno en relación con la ilegal negociación con ETA─Batasuna. Acto seguido, sugieres que la primera decisión no estaba respaldada por la mayoría, y sugieres (interpretando mis palabras sobre el deseo de la mayoría) que el segundo acto político si está respaldado por la mayoría. Introduces aquí el concepto de legitimidad. De modo que si el primero no es legitimo porque no lo “legitima la mayoría”, el segundo debería ser legítimo si lo “legitima la mayoría”. De ahí deduces, tras esta aparente contradicción, que me proclamo, elitistamente, legitimador de las decisiones políticas en virtud de una presunta sabiduría que niego a la mayoría (si no es correcta esta interpretación de tus palabras espero tus matizaciones).

Primero, entiendo el concepto de legitimar en el orden legal. La ley es legítima o no lo es. Los actos humanos son legales o no. De modo que, en puridad, legítimo se puede predicar de la Ley, no de los actos (así lo entiendo yo y creo que así lo entiende Max Weber entre otros insignes sociólogos y politólogos). ¿Qué legitima la Ley? Hay distintos procedimientos. Refrendo, respetos a la “ley natural”, la tradición, que venga de una legalidad anterior, etc. Aquí matizaría mi postura, pero lo dejo para futuras intervenciones. Digamos que yo asumo que la Ley (Constitución o toda ley con vocación garantista: Constitución del mundo de la ONU, por ejemplo) debe legitimarse por el refrendo. La constitución española está legitimada. Las leyes de la ONU (y más las que ocasionalmente proclama el Consejo de Seguridad, con su derecho a veto y más imperfecciones) no están legitimadas por el mismo criterio. De ahí que la presunta ilegalidad del gobierno anterior y la presunta ilegalidad de este gobierno no sean equiparables. La contradicción que intuyes en la interpretación que haces de mi postura es, pues, sólo aparente.

Seguiría escribiendo, pero temo alargarme demasiado. Un saludo cordial desde el Palomar.

Franklin dijo...

Apreciado "solitariodelpalomar" solo unas líneas para advertirte de que no he entendido bien tu última intervención ¿hay alguna Constitución refrendada y por tanto legítima del Mundo-ONU?
¿Hay alguna Constitución refrendada y por tanto legitimada para esto que llamamos España?
O es que tú propones que esos que se reunieron para repartirse despedazado el sujeto político emergente que era el ciudadano cosmopolita en 1945, o el ciudadano español en 1976, ¿eran de verdad garantes y perseguidores del bien común?
Yo creo que ya está bien de ciertos benplácitos...por ejmplo: ¿quién decidió el sitema político, monarquía o república, si no fue un grupo de intelectuales, industriales y diplomáticos en Munich?
Supieron jugar con esa geometría de las pasiones humanas (desor, querer y voluntad) de las que a buen seguro tendremos más tiempo de hablar.

Jesús Palomar dijo...

"¿hay alguna Constitución refrendada y por tanto legítima del Mundo-ONU?"

No. Evidentemente no hay Constitución del mundo, en estricto sentido nominal. Aunque sí hay ciertas leyes que se proponen a modo de Ley para el mundo por la ONU. En cualquier caso, no ha habido refrendo para ellas. Si admitimos el referendum como procedimiento legitimador, tales leyes no son legítimas.

"¿Hay alguna Constitución refrendada y por tanto legitimada para esto que llamamos España?"

Sí. La actual Constitución española ha sido refrendada. Es pues, legítima, atendiendo a este procedimiento.

En la siguiente parte de tu intervención mezclas varias cuestiones. Intentaré responder:

Lo de ciudadano cosmopolítica pertenece al ámbito utópico. Sólo conozco ciudadanos de estados democráticos. Los habitantes de otros estados son más bien súbditos. Claro que podemos declararnos ciudadanos cosmopolitas, pero como una actitud ética e intencional, pero mi propia declaración como tal no hace que mi deseo se haga realidad. Nunca ha habido ciudadanos cosmopolitas. Ni siquiera aquellos antiguos que lo planteaban como rebeldía ante el imperio de Alejandro, por ejemplo, los cínicos. Tal ciudadano no emergió jamás en el ámbito de la realidad. No se puede apagar una cerilla antes de que se encienda, es decir, nadie acabó con algo que nunca existió.

Luego te refieres a los políticos creadores de Constitución: ¿eran de verdad garantes y perseguidores del bien común? Probablemente, no. El ámbito de la política no es un ámbito angelical. Recuerdo una frase de Weber, quien se dedica a la política hace un pacto con el diablo y a menudo busca el bien a través del mal y el mal a través del bien (algo así, cito de memoria). Yo sospecho de los políticos, por eso soy un defensor de la real independencia de poderes. No obstante, esto ocurre en general con la política, en cualquier momento. No solo en el 45 o el 77.

Efectivamente no hubo un previo referéndum entre monarquía y república. Yo hubiese sido partidario de él. No obstante, el posibilismo político escamoteo esta cuestión. Por otro lado, la Constitución siempre es hecha por un grupo de hombres, la cuestión es que sea refrendada.

En tus últimas palabras veo que has leído a Remo Bodei. Y, consecuentemente, te ha de interesar Spinoza. Por cierto, ¿dónde situarías a Spinoza en el ámbito liberal o en el colectivista?, y veo también que consideras al hombre como esencialmente manipulable. ¿No serás de esos que consideran que el ciudadano medio es tonto del culo y siempre es manipulado por los medios, etc., en virtud de lo cual no son libres y la elección de lo bueno debe imponerla la élite sabia? ¿Eres tu esa élite?

Un saludo desde el Palomar.